Aquí comienza el ensueño. En el patio de los Arrayanes. Desde la galería opuesta a la torre de Comares, surge una visión que provoca en nosotros el silencio de las presencias invisibles, sugeridas por encima de ellas mismas.

El mágico "Patio de los Leones", oasis de piedra con 124 columnas por palmeras que nos hacen dirigir la mirada sobre la fuente central: ese surtidor sobre la pila de mármol a lomos de doce leones, en medio de lo que fue la imágen coránica y bíblica del paraiso: "Un jardín con cuatro Ríos".